Estudios

¿Cómo debo vestir? Tu ropa y accesorios son el escenario de quien eres.

En la época y zona geográfica donde la Biblia fue escrita, la manera de vestir era muy distinta a la que usamos en el siglo 21 en occidente.

La manera de vestir ha ido cambiando a través del tiempo. En el siglo quinto los millonarios destacaban por usar un tipo de ropa como el que mostramos en la siguiente imagen

Conozcamos un poco de la ropa en tiempos de la Biblia.

LA ROPA INTERIOR

En tiempos de la Biblia se usaba un batón, ajustado al cuerpo llamdo Kethoneth.

 El kethōneth, para aclarar más, era una sub-túnica, que corresponde más a nuestra camisa larga. El kethōneth aparece en el arte asirio como una prenda interior ajustada, llegando a veces solo a la rodilla, a veces hasta el tobillo. En su forma inicial, el kethonoet no tenía mangas e incluso dejaba descubierto el hombro izquierdo. Con el tiempo, los hombres de ocio usaban kethōneth con mangas. En tiempos posteriores, cualquier persona vestida solo en el kethéneth fue descrita como desnuda (1Samuel 19:24, Isaías 20: 2, 2 Reyes 6:30, Juan 21: 7); privado de ella, estaría absolutamente desnudo.

ROPA EXTERIOR

El simlāh, era la pesada prenda exterior o chal de varias formas. Consistió en una gran pieza rectangular de material de lana grueso y áspero, toscamente cosida, de modo que el frente estaba descosido y con dos aberturas para los brazos. El lino es otro material posible. Se traduce al griego como himación, y que «se parecía mucho, si no era idéntico a, la imaginación de los griegos».

En el día era protección contra la lluvia y el frío, y por la noche, cuando viajaban, los israelitas podían envolverse en esta prenda para abrigarse en su viaje al Dios Altísimo para la fiesta, tres veces al año. Se requiere que se reúnan de todo el mundo a su tierra santa, como lo dicen las Escrituras en Deuteronomio 16:16. (Deuteronomio 24:13) El frente de la simlāh también podría organizarse en amplios pliegues (Éxodo 4: 6) y se podrían llevar todo tipo de productos (2 Reyes 4:39, Éxodo 12:34).

En el caso de los soldados romanos como Cornelio, estaría vestido con una falda (saya) corta, al alto de la rodilla, y todo esto sin causar ningún escándalo.  Si tratáramos de imponer esta costumbre en América en la era en que vivimos, un hombre vestido con una bata o falda corta, llamaría mucho la atención y fuera causa de escándalo en la iglesia, en la calle o donde quiera que fuera.

¿VESTIR COMO HOMBRE O COMO MUJER?

En el AT Dios le habló al pueblo de Israel en cuanto a la vestimenta del hombre y la mujer. Tanto el hombre como la mujer utilizaban vestidos similares, de modo que la diferencia entre los sexos era muy importante.

Deuteronomio 22:5

No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto.

En Deuteronomio 22:5 se hace referencia directamente al uso de la ropa del hombre y la mujer y creemos que el énfasis está puesto en la homosexualidad. El hombre y la mujer debían demostrar siempre por su vestimenta el género al cual pertenecían; su vestimenta debía de hacer clara esta distinción. Al no vestir el hombre o la mujer de acuerdo a su género sugería que existían inclinaciones homosexuales en la persona y esto constituía en sí mismo un acto que era abominable ante los ojos de Dios. “No te echarás con varón como con mujer, es abominación” (Levítico 18:22). La Biblia en ambos el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento condena la homosexualidad tanto en el hombre como en la mujer.

En el tiempo en que vivimos, ya no es posible distinguir al homosexual del heterosexual, a no ser por algunos grupos que si enfatizan en la vestimenta como simbolo de sus preferencias sexuales. Actualmente las mujeres lesbianas no necesariamente visten de manera masculina, ni los hombres homosexuales o ‘gay” visten de manera femenina. Aún así el hombre debe siempre vestir de manera apropiada para el varón, y la mujer debe vestir siempre de manera apropiada para la mujer (varona dice Génesis)

Aunque la Biblia no hace mención especifica en cuanto al tipo de moda o estilo que se ha de usar, sí da ciertas reglas o principios que se deben seguir al vestir. Si leemos en Timoteo 2:9-15, encontraremos allí que como primer estos principios, decoro, pudor y modestia. El apóstol Pablo después de instruir a Timoteo acerca del rol del hombre en la congregación del culto y en publico pasa a establecer las bases para la mujer (vs. 9-15).

I Timoteo 2:9-10

Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Aparentemente algunas mujeres del tiempo de Pablo y Timoteo no vestían de forma adecuada, o simplemente el mandamiento es dado con el fin de que no ocurra. Las mujeres de entonces, igual que las de hoy día gustaban de vestir de forma que pudieran lucir bien quizás con la intención de llamar la atención al sexo opuesto, cosa que es completamente natural, pero que muchas veces podía llegar al extremo, perdiéndose así todo sentido de respeto a sus propios cuerpos y faltando al nombre de Cristo. Otras mujeres quizás de clase mas alta, buscaban el poder mostrar sus riquezas y su alto estatus social a través del vestido y las prendas costosas.

Estas prácticas podrían llegar o quizás habían llegado a la iglesia, donde las mujeres iban vestidas mayormente de manera inapropiada. La iglesia es el lugar para adorar a Dios y no un lugar para exhibir modas. El objetivo de la mujer (y el hombre) cristiana(o) no debe ser el de mostrar sus posesiones y nivel socio-económico, sino el de ser agradable a Dios en todo, y dar la gloria debida a Su nombre.

Además de lo antes mencionado queda un punto aún mucho más importante. Si una persona se preocupa mucho por su apariencia exterior, podrá descuidar lo que es más importante en ella, su vida interior, la piedad y su vida cristiana. Adelante vamos a estudiar detenidamente los versos que tiene que ver con la vestimenta en I Timoteo 2: 9-10.

…que las mujeres se atavíen con ropa decorosa, con pudor y modestia;

Tres principios Tres principios son introducidos en cuanto a la vestimenta de la mujer cristiana:

Significados:

  1. Decoro: Apropiado; De pudor y buen gusto en conducta y apariencia; ordenadamente 
  2. Pudor: La calidad o estado de ser propio (apropiado); conforme a lo que es socialmente aceptado en conducta o palabra; temor a ofender las reglas convencionales de la conducta, especialmente entre sexos; (En nuestro caso la sociedad y las reglas de conducta cristianas) 
      
  3. Modestia: Libre de orgullo pretensión o vanidad; vestimenta, conducta y hablar apropiado

La aplicación de estos principios de modestia depende en gran parte de la situación que nos encontremos. No podemos decir que un estilo de vestimenta en particular es en sí pecaminoso (aunque los tres principios establecidos podrían afectar ciertos estilos), las modas y los estilos cambian con el tiempo y con la sociedad, pero los principios establecidos permanecen para siempre.

Lo que es modesto en una sociedad no lo es en otra. Por eso creo que Dios no instruyó a Pablo a presentar un estilo específico, pero si a presentar los principios que gobernarían los estilos.

Los trajes, faldas (sayas), o batas son estilos de vestimenta generalmente aceptables para la mujer en nuestra sociedad (América), mas no para el hombre. El pantalón es estilo aceptable en nuestra sociedad lo mismo en hombre que en mujer, aunque con diferencia de cortes, excepto en el ‘jean’ que es casi siempre igual. El que una mujer use pantalón, no la hace necesariamente ‘masculina‘.

Cualquiera sea la vestimenta, calzado o maquillaje que usen las mujeres cristianas en cualquier cultura o sociedad, deben estar basados en estos tres principios: El de ser decorosos (apropiado y de buen gusto), con pudor (apropiada, aceptable de una mujer cristiana, que no sea sexualmente provocativa) y con modestia (libre de orgullo, pretensión y vanidad) .

La mujer y el hombre deben de tener en cuenta el efecto que ha de tener su vestimenta en otros hermanos en Cristo, para que no sea llamada la atención a sus cuerpos y atraer pensamientos sexuales al sexo opuesto. Aún así tenemos que mantener en mente que por la sencilla razón de que una persona tenga deseos lasciviosos hacia una (o), no significa esto que estemos vestidos necesariamente mal o provocativamente. El hombre no necesariamente tiene pensamientos inicuos hacia una mujer por el tipo de ropa que esta este usando. En distintas ocasiones he oído a mujeres decir “ese hombre me quito la ropa con los ojos”, y estas mujeres no estaban vestidas provocativamente, sino que la mente de aquel que la estaba mirando era una mente sucia y necesita que esta sea renovada (Efesios 20:24). El hombre y la mujer cristianos deben de ser disciplinados para mirar y pensar en las cosas correctas. (Filipenses 4:8)

…no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,

El peinado que la mujer debe llevar no debe ser escandaloso, ni ostentoso. Ciertas mujeres del tiempo del apóstol Pablo se eran dadas al extremo uso de prendas; entretejían adornos de oro y perlas en sus peinados y vestían vestidos costosos para llamar la atención a sí mismas y hacer una exhibición de su ‘status’ social, a lo cual Pablo ordena que esto no sea practicado. Podemos ver que el apóstol no quiere que la norma sea la ostentación sino el orden sobrio con modestia. Una persona que pone mucho énfasis en la decoración exterior de su cuerpo, con exceso de accesorios demuestra que está centrada en sí misma, en su apariencia y probablemente débil en la fe.

…Si no con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad

En la siguiente comparación, Pablo exhorta a las mujeres a no estar tan preocupadas en su apariencia física como ya mencionamos, sino que debían estar vestidas de buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan la piedad. Las mujeres cristianas, que profesan piedad, deben ser caracterizadas, no por sus adornos externos y ostentosos vestidos y joyas, sino por sus buenas obras, es decir una vida donde el centro de atención sea Cristo y no ellas.